Las fuerzas policiales y militares detuvieron un total de 96 hombres del clan nómade musulmán Fulani Hausa. Las fuerzas policiales y militares detuvieron a casi un centenar de presuntos autores de la masacre en Nigeria que dejó al menos 500 muertos, según los últimos datos disponibles.
Un total de 96 hombres del clan nómade musulmán Fulani Hausa fueron detenidos, informó el portavoz policial Ikechukwu Ayo Aduba. En total 19 de ellos llevaban machetes y cuchillos y se encontraban en un pueblo cercano. En sus primeras declaraciones, los detenidos dijeron que se encontraban en una "misión de venganza".
Cuatro hombres recibieron disparos de bala por parte de la policía cuando intentaban huir. Cerca de otro pueblo la policía requisó armas y detuvo a un grupo mayor de hombres. En un ataque contra tres pueblos cristianos en el estado central nigeriano de Plateau, unas 500 personas fueron asesinadas en la noche del sábado al domingo.
El presidente nigeriano, Goodluck Jonathan, destituyó a su asesor de seguridad como consecuencia de la matanza. En enero, más de 300 personas fueron asesinadas ya en similares disturbios entre cristianos y musulmanes. Varios cientos de víctimas de los ataques del fin de semana fueron sepultadas el lunes en fosas comunes, dando lugar a escenas dramáticas.
Muchas de las víctimas eran niños pequeños y mujeres que fueron asesinadas con machetes. No hay ni siquiera ataúdes para la mayoría de las víctimas. "Hemos perdido a toda una futura generación", denunció Da Philip Jang Kim, alcalde de una de las comunidades rurales afectadas.
"Tuvimos una serie de conversaciones con Fulani para evitar esos enfrentamientos". El ataque fue sin embargo totalmente inesperado. "Hemos vivido durante décadas en la misma vecindad", dijo el alcalde, conmocionado y desorientado tras la violencia ejercida contra los más vulnerables del pueblo.
En los pueblos atacados se estacionaron soldados para evitar nuevos ataques y saqueos. En Jos, la capital de Plateau, ya circulan rumores sobre nuevas olas de violencia religiosa.
En varias partes de la ciudad creció el pánico y muchos se pertrecharon en sus casas. Numerosos negocios permanecen cerrados. Como ocurrió tras los disturbios de enero, en Jos y en los lugares colindantes se incrementaron las medidas de seguridad. Al mismo tiempo, el inspector general de la policía, Ogbonna Onovo, dijo que en los últimos días se frustraron varios ataques planeados contra los pueblos.
"Sabemos que algunos jóvenes utilizan ahora algunas tácticas de guerrilla para atacar los pueblos aislados", dijo. "Devolveremos la paz a Plateau", prometió.
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